7ª regla de discernimiento



Querido principiante:

   Esta regla nos ayuda a prepararnos para saber vivir los momentos de desolación, explicándonos qué es lo que está pasando. Si estás pasando por ella ahora mismo; o bien  estás devorando  cada palabra que lees aquí, porque estás ansioso por salir de ella; o bien no lees nada, porque no te apetece nada de aquello por lo que has dejado de tener interés; o lo lees lleno de dudas, porque no parece que tenga ninguna solución. Voy a actuar como si hubieras caído en la primera opción y continuaré escribiendo como si estuvieras interesado en lo que yo (y nuestro amigo San Ignacio) digamos.
   
 Si has estado siguiendo las reglas anteriores, la séptima no te parecerá nueva. En palabras de S. Ignacio: “El que está en desolación, considere cómo el Señor le ha dejado en prueba, en sus potencias naturales, para que resista a las varias agitaciones y tentaciones del enemigo; pues puede, con el auxilio divino, el cual siempre le queda, aunque claramente no lo sienta. Porque el Señor le ha abstraído su mucho fervor, crecido amor y gracia intensa, quedándole también gracia suficiente para la salud eterna”.

¿Por qué? Para probarte. ¿Por qué? Porque te ama. Dios prueba, pero no tienta. Hay una diferencia. Dios te prueba para que crezcas en generosidad, en la lucha, para mostrar tu amor y perseverancia. El demonio, sin embargo, tienta para hacerte caer. Pero, en este momento, debes recordar que, aunque Dios te quite la alegría, el fervor, etc., Él te dará la gracia para  superarlo y no caer en el pecado. Pero tienes que demostrar que estás listo para la tarea.

Esto es cierto para cualquier cosa que  empieces. Apuesto que, al menos una vez en tu vida, te has hecho el propósito de estar en forma: correr, comer sano, perder peso o dormir el tiempo necesario (y no más). ¿Qué pasó poco después? Recuerdo escuchar de una estadística sobre el alto porcentaje de abandono de los propósitos que se hacen para el Año Nuevo, ¿a las dos semanas? ¿Dos días? ¿Dos horas? ¡Alarmante! Después de iniciar algo, inmediatamente volvemos a nuestros hábitos perezosos. Pues si esto pasa en el mundo material, no te sorprenda que suceda en el mundo espiritual. Pero aquí hay mucho más que clarificar.

San Agustín dijo: "Quien no es tentado no es probado, y quien no pasa por la prueba no adelanta". ¿Cómo vas a sacar una buena nota en clase si nunca haces exámenes?  Humíllate a ti mismo para reconocer tu debilidad y ponte a trabajar. Dios está sonriéndote.

Sigue adelante,
otro principiante, pero con muy buenos maestros