6ª regla de discernimiento

Querido principiante,
Me quedé pensando en matones desde que acabé la última carta, y esto me recordó algo que ayuda, pero es muy difícil.

Soy la más pequeña de mi familia, y tengo dos hermanos mayores. Cuando cualquiera de ellos se metía conmigo, solía chivarme, como haría cualquier hermana pequeña. Cuando la paciencia de mi madre llegaba a su límite, me respondía: “Ignórale”. Esto era lo más difícil, especialmente cuando lo único que quería era pegarle y hacer que se metiera en un lío. Pero, cuando realmente le ignoraba -lo cual requería un gran control sobre mí misma-, después de algunos intentos más por su parte, mi hermano me dejaba en paz… Si, aun así, seguía, tenía que recurrir otros trucos que descubrí con los que una niña pequeña se tiene que defender… y funcionaban.

Lo mismo sucede con el demonio, cuando nos prueba para ver hasta dónde llegamos y si vencemos o no la batalla; para ver si somos fieles o no a Dios, en definitiva. Si ves que ignorarle no funciona, dale una patada e invoca al arcángel san Miguel para que te ayude. En la batalla espiritual es necesario utilizar muchas y diversas armas.

La sexta regla dice: “Dado que en la desolación no debemos mudar los primeros propósitos, mucho aprovecha el intenso mudarse contra la misma desolación, así como es en instar más en la oración, meditación, en mucho examinar y en alargarnos en algún modo conveniente de hacer penitencia”.

Para vivir esto es importante hacer oración, ser sencillo, sincero y humilde. Cuéntale al Señor cómo vas y pídele ayuda. Después de esto, empieza a trabajar. Si tienes unas ganas locas de salir de la capilla después de haber acabado tu tiempo de oración, quédate 5 minutos más de rodillas suplicando a Dios que te inunde de su misericordia. ¿Sientes total repulsión hacia una comida, un trabajo o una persona? Elígelo y dale gracias a Dios. ¿Cómo le vamos a amar realmente si solo somos buenos cuando lo sentimos? Sonríe a esa persona que te provoca fastidio, huye de los juicios duros, cotilleos con tu móvil o en Facebook. Esto es muy fácil de decir y demescribir, pero son actos heroicos. Cuando haces tu examen de conciencia -ayuda mucho hacerlo todas las noches-, y ves aquello que te falta o en lo que estás fallando, corrígelo inmediatamente. Ahí es precisamente donde el demonio va a atacar.

No olvides estas reglas; son las que tienes que seguir si quieres tener éxito en la lucha que supone la vida espiritual.

Otro principiante, pero con muy buenos maestros.