1ª regla de discernimiento

Querido principiante:
Comenzaré hoy por la primera regla de discernimiento de espíritus de San Ignacio de Loyola, que dice, más o menos: “A la persona que va de pecado mortal en pecado mortal, el demonio suele seducirla con pensamientos impuros, para mantenerla en sus vicios y pecados. Los buenos espíritus, sin embargo, hacen que su conciencia le remuerda, para que no caiga”.

Tal vez no estés en pecado mortal, pero esto se aplica a cualquier pecado al que estés apegado. Si tu impresión frente a un pecado es esta: "Quiero dejarlo, pero no puedo", entonces te está esclavizando. Mientras estés apegado a ese pecado, el mal espíritu (el diablo) te sugerirá cosas como estas: “No te preocupes, no es para tanto… Hay cosas peores. Mira esto, y aquello... Al menos tú no estás haciendo eso… Te lo mereces, al menos esta vez… Además, es que te sienta tan bien… Y bueno, tú tampoco eres una monja ni un cura…”. Y sigue dándote argumentos de este tipo. Estoy seguro de que tienes tus  propias “justificaciones” personales, así que no te será muy difícil entender lo que digo.
 
Estas conversaciones pueden prolongarse, pero lo mejor es cortarlas enseguida, porque no debes entrar en diálogo con el demonio. Él es muy listo y conoce muy bien a cada persona. Le gusta mucho usar la imaginación y los sentimientos, y suele acertar. Como dice la regla, esto es para quien va de pecado en pecado, sin la determinación de cambiar. La cosa es que sí está cambiando, pero para el mal. Cuando no se avanza, se retrocede. Ese es el plan del mal espíritu: atrapar a la persona en el pecado y hacer que crezcan sus vicios.

Por otra parte, tenemos al buen espíritu, esa voz persistente en tu cabeza -que, afortunadamente, nunca se calla-, tratando de alejarte del pecado. “¿Qué pasa si te mueres ahora? ¿No te han dicho que no debes hacer eso? ¿No dijiste que ibas a dejarlo ya? ¿Qué pasaría si (cierta persona) te viera en este momento? Pues Dios te ve siempre. ¡Venga, ánimo! Lo estabas haciendo muy bien…”.

Es bueno saber todo esto, especialmente ahora que estás empezando. Si tú has comenzado a dejar las conductas pecaminosas y has visto que tienes que cambiar ciertas cosas, el demonio, que te ha tenido atado durante tanto tiempo, no va a estar contento. Así que prepárate para la prueba. Pero puedes estar seguro de el buen espíritu no dejará de estar cerca para animarte y poner en tu camino a personas o circunstancias que puedan ayudarte. No dejes los sacramentos y habla mucho con tu director espiritual. Merece la pena.

En la Eucaristía,
otro principiante, pero con muy buenos maestros.