¿Quieres contar conmigo hasta 500?

Querido principiante:

Dos escenarios diferentes:

Primera escena: Te pregunta tu amigo: “¿Quieres contar conmigo hasta 500?”.  Aceptas, coges las cuentas de tu rosario y comienzas: “Uno... Dos... Tres...” Y entre cada número, tu amigo responde: “Uno y medio... Dos y medio... Tres y medio...” Después de llegar hasta quinientos, los dos continuáis una conversación normal.

Otra escena: “¿Quieres rezar el rosario conmigo?”, te pregunta tu amigo.  Aceptas, coges las cuentas del rosario y comienzas: “En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo...” Entre cada “Dios te salve María, llena eres de gracia...”, tu amigo responde: “Santa María, Madre de Dios...” Después de hacer la señal de la Cruz para terminar, los dos continuáis una conversación normal. 

Dos escenarios diferentes que, exteriormente, parecen similares.  Durante un rato, tú y tu amigo estáis repitiendo lo mismo, una y otra vez.

Dos escenarios diferentes que, interiormente, son completamente distintos. En el primero, estás perdiendo el tiempo contando los segundos que pasan. En el segundo, estás alimentando una relación con Nuestra Madre y con su Hijo, Jesús, meditando en sus vidas.  No sólo estás dando gloria a Dios, sino que además estás recibiendo gracias de conversión y virtudes para imitar al Señor y a Nuestra Madre. Quizás pueda parecer que estás pensando en lo mismo constantemente, pero en cada misterio del rosario hay muchos aspectos.  Con el estudio de la Biblia, usando una guía para la meditación, o simplemente invocando al Espíritu Santo, te vas abriendo para poder profundizar en cada momento de la vida de Cristo.

¿Te sucede así? ¿Estás ejercitando tu alma cuando rezas el rosario? ¿O simplemente tus dedos y tu boca? Sin lugar a dudas, las acciones exteriores ayudan también, pero mucho más si eres consciente de que estás hablando con la Virgen y no sólo como si estuvieses contando hasta 500.

Perseverancia,
de otro principiante