La autorrealización

Hoy en día está muy de moda la autorrealización, que es la realización de uno mismo como persona. Y creo que ahí empieza el problema; que no dejamos a Dios que nos realice a “su imagen y semejanza”.

La «Pirámide de Maslow» explica que para poder llegar a la autorrealización, que es el mayor éxito que puede alcanzar el ser humano como tal, según la Psicología Humanista, antes se ha de lograr tener una serie de seguridades, necesidades vitales, sociales, materiales..., y si se llega a estas...¡eres feliz!

Vacio existencial1Pensaba entonces en los santos, y en concreto, en San Maximiliano María Kolbe. Él no tenía probablemente ninguna de las seguridades de la Pirámide de Maslow, es más, no tenía seguridades humanas como tal: estaba en un campo de concentración, solo, sin su comunidad religiosa, sin nada que comer... únicamente tenía a Dios y una gran dosis de sufrimiento.

Maslow señala el hombre perfecto para el mundo, mientras que Kolbe, el hombre perfecto para Dios. Actualmente, hay un gran porcentaje de la población que consume ansiolíticos y antidepresivos, ¿y a eso le llaman felicidad? ¡Esa es la realidad del hombre del mundo! Un ser que vive de ilusiones y no de realidades: «quiero un buen coche, una casa bonita, un cuerpo fuerte y delgado... y eso me va a hacer feliz», y luego lo consiguen ¡y siguen igual o peor que antes!

Autorrealizacion1El único hombre que está autorrealizado es Jesucristo. Por lo que, el grado de autorrealización que vamos a poder alcanzar dependerá de la semejanza que obtengamos con Cristo, por su infinita Misericordia con nosotros. Ser santo es la verdadera autorrealización que produce felicidad, y no vacío como la que propone Maslow y otros muchos autores en la Psicología y en el mundo.

Nosotros estamos llamados a algo muy grande: ser luz, ser sal, ser como Cristo. Y nos quedamos en cosas superficiales que no responden a nuestros deseos más íntimos, que reposan en nuestro corazón: nuestros deseos de santidad.

Muchas personas dicen que lo tienen todo: amigos, trabajo, familia, estudios... y, sin embargo, experimentan un vacío. ¿Cómo no iban a experimentarlo?

Si no tenemos a Dios no tenemos NADA y hemos de grabarnos en el corazón estas palabras para evitar falsos amores que convierten nuestra vida en un fracaso: «¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero si pierde su alma?».

Dios tiene un plan para ti, para hacerte feliz; puede que este plan tenga forma de cruz, pero créeme, que es el único camino que conduce al Cielo, a la felicidad verdadera; no lo hacen las comodidades, los éxitos sociales, las necesidades más básicas, sino que el camino es uno, es Cristo

Pidamos a María que nos lleve al purísimo corazón de su Hijo y nos libre de lo que no es Él, de lo que nos hace tan infelices y muchas veces sin saberlo... «María danos tu luz, danos tu paz».