Se puede beber: Agua potable

Hoy quiero hablarte del océano. Sí, lo has leído bien; del océano.

Un joven le preguntó a un adulto: «¿Una persona que en su vida ha obrado continuamente el mal puede salvarse?».

Entonces el adulto levantó el dedo índice y, señalando un océano, le dijo: «Confía en la Misericordia infinita de Dios». 

¿Y por qué aquel adulto le señaló el océano? Porque el océano representa la Misericordia de Dios.

 El océano cubre el 71% de la superficie de la tierra. Esto es impresionante. ¿Qué ocurriría si no hubiese océano? Porque aunque no lo creas, utilizamos el agua del océano mucho más de lo que parece aparentemente. ¿Qué pasaría si no hubiera Misericordia? QUE MORIRÍAMOS DE SED DE DIOS; Cristo es el Agua Viva. ¿Somos conscientes de lo necesitados que estamos de su Misericordia?

 «Vosotros sois la sal de la tierra» dijo el Señor. El agua salada procede del océano, así un cristiano para ser sal bebe de la Misericordia de Dios, por ejemplo, haciendo Obras de Misericordia o en la confesión; este sacramento nos permite que las heridas de nuestro corazón cicatricen con la sal de la Misericordia y que así, cada vez más, nuestro corazón sea más semejante al de Cristo. 

agua potable obras 

Oye, ¿y esta gracia tan grande de la Misericordia es para todo el mundo? Pues al igual que el océano cubre todos los continentes, también la Misericordia de Dios los cubre y espera a que todo hombre de cualquier pueblo, raza y nación confíe en ella: ¡estamos todos invitados!

Las 15horas horas están reservadas a la Misericordia de Dios, ¡tiene hasta una hora de reloj propia! Hora en que Cristo en la Cruz abre de par en par las puertas de su corazón y derrama su Misericordia sobre cualquier pecador que se sumerja en Ella, pues «a esta hora NADA le será negado al alma que pida». 

¡Sí! es para cualquier pecador, y si este tiene el corazón muy negro, ¡mejor! Aún más se derramará la Misericordia de nuestro buen Dios. «Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia». Nosotros lo único que tenemos que hacer es CONFIAR en su Misericordia y Dios se encarga del resto. ¿No te parece increíble?  

Cuidado con decir de vosotros mismos o de amigos o de familiares: «Esto es un caso perdido», teniendo a la Virgen de abogada. ¡Porque siempre gana todos los juicios! Ella es Madre de Misericordia. Te propongo que te acerques a su pecho y escuches los latidos de su corazón, ¿los oyes? ¡Están gritando MISERICORDIA!