Lista de tareas para este Adviento

Como escribió San Atanasio, Dios se hizo hombre (Encarnación), para que el hombre pueda convertirse en Dios (santificación). En otras palabras, Jesús nació para llevarte a Él, redimirte, elevarte, configurarte con Él mismo, adoptarte como un hermano, y permitirte compartir su naturaleza divina. ¿Estás viviendo a la altura de tal grandeza? Durante este Adviento mientras esperas el nacimiento del Mesías, dedica un tiempo a reconocer cuál es tu "oscuridad" y permítele que te ilumine. Después arrodíllate ante un tabernáculo o un crucifijo y suplícale que venga y te transforme. Estas preguntas y peticiones deberían ayudarte. 

El Señor me pide que sea un hijo santo 
¿Pueden mis padres contar conmigo?
¿Estoy disponible para ayudar en casa cuando sea necesario?
¿Obedezco inmediatamente y con una sonrisa?
¿Pido perdón cuando cometo errores?
 
El Señor me pide que sea un hermano santo.
¿Mis hermanos se sientes amados por mí?
¿Les grito a mis hermanos y me enfado enseguida?
¿Me ofrezco a ayudarles con sus deberes o les explico lo que no entienden?
 
El Señor me pide que sea un estudiante santo.
¿Aprovecho bien mi tiempo de estudio? Si no, ¿por qué?
¿Intento hacer mis tareas y proyectos lo mejor que puedo o hago lo mínimo?
 
El Señor me pide que sea un amigo santo.
¿Trato a mis amigos con caridad, pensando en cómo ayudarlos y no sólo en divertirme?
Cuando hay conversaciones superficiales, sucias, o chismes, ¿trato de cambiar de tema? ¿Apruebo esas conversaciones con mi silencio? ¿O, incluso, participo voluntariamente?
¿Rezo por mis amigos?
¿Los perdono si me siento ofendido?
 
¡El Señor me pide ser un cristiano santo!
¿Cómo uso mi tiempo libre?
¿He establecido un tiempo para rezar todos los días?
¿Rezo el rosario?
¿Alimento mi alma con deseos de amar a Dios?
¿Soy dócil al Señor, dispuesto a hacer lo que me pida?
 
Peticiones
Ven, Señor Jesús, y dame un deseo más fuerte de amarte.
Ven, Señor Jesús y dame una insaciable sed de ti. 
Ven, Señor Jesús y dame luz para ver qué debo hacer con un corazón abierto.
Ven, Señor Jesús y dame fuerza para hacer tu voluntad.
Ven, Señor Jesús y dame la motivación que necesito para ser fiel a las gracias que me das.
Ven, Señor Jesús y vence en mi corazón para que sea verdaderamente tuyo.
Ven, Señor Jesús y ayúdame a superar mi orgullo, mi pereza, mi indiferencia y mi egoísmo.
Ven, Señor Jesús, y haz que este Adviento sea un nuevo comienzo para mí.
Ven, Señor Jesús, y llévate todos mis miedos.
Ven, Señor Jesús, y cúrame.
Ven, Señor Jesús, y perdóname.
Ven, Señor Jesús, y ten misericordia conmigo.
Ven, Señor Jesús, y haz que experimente tu amor hacia mí.
Ven, Señor Jesús, y (escribe tus propias peticiones).

«Aquí está nuestro Dios. Esperábamos en él y nos ha salvado. Este es el Señor en quien esperamos. Celebremos y gocemos con su salvación».  (Is 5, 9)