¿Quién reina en ti?

A la gente de hoy le gusta pensar en sí mismos como reyes soberanos. Si no pueden practicar su poder sobre los demás, por lo menos son reyes de ellos mismos. «Puedo hacer lo que quiera», - declaran muchos. «Siempre y cuando lo que haga no limite la soberanía de los demás», podrían añadir los escrupulosos moralmente. Pero no todos tienen esta actitud. Las Clarisas de la Adoración Perpetua tienen una oración preciosa a Jesús en la Eucaristía. La descubrí cuando fui a los votos perpetuos de la Hermana Gabriela, la hermana mayor de la Hna. Anne Kelly. La estampita que se repartió con motivo de sus votos tenía una sola frase de esa oración: «Jesús, Rey del Amor, ven, vive, reina en mí». Ella no quiere reinar; quiere que Él reine en ella. ¿Quién está en el poder en tu vida? ¿Quién reina en ti? 

Es cierto que, como persona humana, "reinas" sobre ti mismo en cierto sentido. Tienes "poder" sobre tu cuerpo porque con sólo pensarlo tus brazos se mueven y tus piernas caminan. Tienes la capacidad de usar tu inteligencia para razonar y reflexionar. Con tu voluntad puedes tomar decisiones sobre tu vida. Pero, ¿deberías hacer todo esto en base a tus caprichos y tendencias, negándote a que te "digan lo que tienes que hacer"? ¿No ha llevado esa actitud a muchos al fracaso y la desesperación? ¿Qué pasa cuando quieres elegir algo bueno pero no tienes la fuerza? ¿Y cuando te das cuenta de que no siempre tienes razón en tus razonamientos? 

Mi consejo es simple. ¡Déjale que reine en ti! El Papa Pío XI, que instituyó la Fiesta de Cristo Rey, insistió en que todos los cristianos debían permitir que Cristo reine en ellos. ¿Cómo? Aquí está la respuesta en sus propias palabras, de la encíclica que escribió llamada Quas Primas:

1. [Jesús] debe reinar en nuestras mentes, que deben asentir con sumisión perfecta y firme creencia de las verdades reveladas y las doctrinas de Cristo. 

2. Debe reinar en nuestras voluntades, que deben obedecer las leyes y mandatos de Dios. 

3. Debe reinar en nuestros corazones, que deben rechazar los deseos naturales y amar a Dios por encima de todas las cosas, y aferrarse solo a él. 

4. Debe reinar en nuestros cuerpos y en nuestros miembros, que deben servir como instrumentos para la santificación interior de nuestras almas, o para usar las palabras del apóstol Pablo: como instrumentos de justicia para Dios. 

Date cuenta que el Santo Padre repite: «Él debe reinar...» en lugar de «Él reina...». ¿Por qué? Porque Jesús no necesariamente reina en ti, incluso si eres cristiano. Jesús no es un tirano. Debes permitirle constantemente que reine en ti y tomar decisiones consecuentes. Lee esos cuatro sentidos en los que Cristo debe reinar sobre ti. ¿Parece extremadamente difícil? El Papa Pío XI no lo cree así. Dejar que Cristo reine en ti no debe ser una carga pesada sino un yugo ligero, nos explica. Cristo Rey es exigente y justo, pero misericordioso y amable. Si lo dejas, y si confías en Él, Él reinará desde dentro de ti, derramando su gracia sobre ti e inspirándote a elegirlo y amarlo sobre todas las cosas. 

«¡Oh, qué felicidad podríamos gozar si los individuos, las familias y las sociedades se dejaran gobernar por Cristo!» (Quas Primas, 20).