Penitencias en nombre de la belleza

Penitencias comunes sufridas en nombre de la belleza:

  1. Ponerse artilugios incómodos en tus pies hasta que te salen ampollas;
  2. Ayuno estricto y constante;
  3. Tirarse de los pelos y quemarlo con láseres dolorosos;
  4. Hacerse piercings en varias partes del cuerpo;
  5. Someterse a una cirugía cuando no estás enfermo…

Los historiadores de la religión han observado en el hombre una fuerte inclinación a hacer penitencia y ofrecer sacrificios a las divinidades o a lo que reconocen como el ser más grande y poderoso. A menudo en un intento por alcanzar el perdón de los pecados. Esta tendencia estuvo presente en las primeras civilizaciones humanas. Es un profundo eco del deseo humano de estar en contacto con dios y en una fuerte amistad con él. Seguimos haciendo penitencia y ofreciendo sacrificios, pero normalmente nuestras motivaciones son muy diferentes. Muchos solo están dispuestos a hacer penitencia para (intentar) ser más hermosos.

La idea tradicional de la penitencia no tiene nada que ver con la moda, pero muchos están deseando hacer las penitencias más intensas en nombre de la moda. No es que los humanos tengan miedo a sufrir. Siempre queremos sufrir, pero siempre cuando tiene sentido para nosotros. Queremos sufrir por lo que es más valioso, más amamos, más adoramos. Una mujer cristiana está dispuesta hacer sacrificios por Dios, en Su Nombre, por su familia, por la Iglesia, por la humanidad. Pero una mujer superficial solo desea hacer sacrificios en nombre de la belleza, en lo que ella considera valioso, en lo que ama, en lo que adora: echa un vistazo otra vez a la lista de los sacrificios de arriba.
No necesariamente adora su cuerpo. Puede que incluso haya llegado a odiar su cuerpo. Ella inconscientemente adora los cuerpos que se le han presentado como bonitos, que están tan manipulados que rara vez se parecen al de un cuerpo humano normal. Ella está dispuesta a sufrir para tratar, y probablemente fracasar, de hacerse semejante a ellos. Piensa en el tiempo y el dinero que gastado, los sacrificios que se hacen y la penitencia, todo en nombre de la belleza. ¿Alguna vez has pensado hacer una penitencia por Dios?

Tal vez podrías empezar por reducir el tiempo y el dinero que gastas en imitar a modelos y empezar a imitar a Jesucristo, no en la forma en que vestía sino en la forma en la que ama.