Conócete a ti mismo

Mientras analizábamos el significado de la felicidad en clase de Ética, el padre Joseph D’Amecourt, OP, mencionó: «Probablemente, no sea muy preciso el pequeño discurso que tienes preparado para responder a la pregunta "¿Quién soy yo?". En lugar de recitarlo, si quieres conocerte a ti mismo, busca la respuesta a estas preguntas: "¿Qué hago en mi tiempo libre? ¿En qué empleo mi dinero?"».

Al principio no estaba del todo convencido. Pensé para mí mismo: "Desde que el hombre comenzó a filosofar, ha buscado el conocimiento de sí mismo… ¿Y se supone que debo creer que esta es la clave? Parece como una simplificación del problema. ¿Cómo puede ser que estas preguntas tan supeficiales aporten algo de luz sobre una búsqueda tan profunda como es el conocimiento de uno mismo?".

1. ¿Qué haces en tu tiempo libre? Es sinónimo de: ¿qué haces con tu tiempo cuando eliges en qué emplearlo? Cuando has acabado tus obligaciones de trabajo o estudio, ¿qué es lo que haces, simplemente, porque quieres hacerlo? ¿Pasas largas horas en Facebook o Twitter? ¿Te sacas selfies con diferentes expresiones y conjuntos de ropa? ¿Te sientas a ver la television y a escuchar música por horas? O bien: ¿Pasas tiempo con tu familia? ¿Ayudas en casa? ¿Hablas con tus padres, siendo sincero con ellos con respecto a la forma en la que vives? ¿Les demuestras a tus abuelos que les quieres hablando y pasando tiempo con ellos? ¿Estas ahí para tus hermanos cuando te necesitan? ¿Empleas tiempo en aprender más sobre la fe y la vida espiritual? ¿Te reservas un tiempo para la oración, el rosario y la misa? ¿Haces algún voluntariado como ayudar en una casa de pobres o visitar a los ancianos? ¿Te esfuerzas por tener conversaciones profundas con tus amigos sobre el sentido de la vida o la existencia de Dios?

2. ¿Cómo empleas tu dinero? Cuando ya has pagado el alquiler o la hipoteca, cuando tienes comida suficiente en la nevera y ropa de sobra en el armario; cuando tienes cubiertas las necesidades para vivir, ¿en qué empleas el resto del dinero? ¿Te compras inmediatamente el último modelo del móvil más popular? ¿Te compras más ropa de marca cuando sabes que tienes más que de sobra? ¿Sales a comer por ahí cualquier día que te apetece, o solo en ocasiones especiales? ¿Ahorras dinero para el futuro? Cuando quieres comprarte algo nuevo, ¿te preguntas antes de hacerlo si realmente lo necesitas? ¿Eres generoso en la colecta de los domingos o das lo mínimo? ¿Donas dinero para obras de caridad? ¿Te das cuenta de que, si tienes más dinero del que necesitas, tienes la responsabilidad de ayudar a los demás?

¿Te has dado cuenta ya de por qué empecé a darle la razón a mi profesor? Tanto si decides estudiar ciencias o letras, ser profesor o abogado, etc., odo lo que haces y las decisiones que tomas en la vida hablan de ti, de quién eres. También habla de ti lo que has hecho en el pasado y tus deseos y sueños del futuro. Pero lo que haces actualmente en tu tiempo libre, ahora mismo, cada día, aquellas cosas para las que buscas tiempo, aunque estés muy ocupado; eso es lo que realmente valoras. Y la forma en que empleas el dinero que te sobra habla también mucho de ti; muestra lo que está en primer lugar en tu vida: ¿tus caprichos o las necesidades de los demás?

Puedes valorar algo o a alguien en tu imaginación, pero que esto nunca llegue a traducirse en acciones concretas. Esto es lo que les pasa a muchas personas con Dios y con aquellos a los que quieren. Es cierto que para alcanzar un perfecto conocimiento de uno mismo se necesita mucho más que estas dos preguntas, pero estas no dejan de ser un buen comienzo. Te obligan a empezar el “pequeño discurso” que habías preparado sobre tu propia identidad de forma que puedas abrir los ojos a lo que es realmente esencial para ti.