Identidad "patchwork"

Desde los años 50, los psicólogos han hablado de la “disonancia cognitiva” en la persona humana. La disonancia cognitiva hace referencia a una situación de conflicto entre tu conocimiento (lo que sabes, entiendes, piensas) y tu manera de actuar. Muchas personas poseen un alto nivel de tolerancia hacia la disonancia cognitiva en sus vidas. Los psicólogos han observado que una común reacción en estas situaciones es la de autojustificarse mediante la manipulación del pensamiento. Por ejemplo: un hombre que tiene el vicio de fumar y que sabe que es pernicioso para su salud, puede que haga todo tipo de elucubraciones hasta encontrar las excusas que le puedan justificar antes que admitir que tendría que dejarlo, pero que no le da la gana.

Los psicólogos han dado el nombre de “identidad patchwork” a un nuevo fenómeno que han observado en nuestra cultura globalizada. Aunque se trata de un concepto muy complejo, hay un aspecto de esta teoría que está estrechamente relacionado con la disonancia cognitiva. Para captar la idea principal de la identidad patchwork, puedes imaginarte una colcha hecha de distintos parches (eso es lo que significa 'patchwork'). De la misma manera, una persona que tiene identidad patchwork es perfectamente capaz de vivir en ambientes diferentes cuyos valores e ideales son contradictorios, y esos ámbitos están cosidos unos a otros de forma artificial*. En el siglo XX, los psicólogos se acostumbraron a recibir a personas que venían con excusas para justificar su conducta irracional e incoherente. Pero, en la actualidad, tienen que tratar con la identidad patchwork de personas que actúan de manera incoherente e irracional sin ni siquiera experimentar el mínimo deseo de justificarlo.

Por ejemplo, una mujer joven puede ser, más o menos, buena hija: ayuda de vez en cuando en casa, procura no dar motivos de enfado a sus familiares, intenta cumplir hasta el mínimo detalle con las reglas más importantes en casa... Sin embargo, al mismo tiempo, cuando va a salir con sus amigos, se cambia de ropa en cuanto sale por la puerta de su casa, usa un lenguaje mucho más vulgar, ridiculiza los valores que ha recibido en su familia y se burla de ellos. En clase, actúa conforme esperan de ella sus profesores. Después, va al grupo de jóvenes de la parroquia y, una vez más, se comporta de acuerdo con criterios diferentes que pueden ser más o menos similares a los que ha aprendido en su casa. Y, más tarde, sale de marcha con sus amigos, olvidándose de lo que ha aprendido en el grupo sobre la pureza, el pudor y la dignidad. En cada parche de la colcha de su vida se comporta de forma que pueda complacer a los que la rodean. Pero no hay ninguna coherencia interna entre un parche y otro. De hecho, se trata de una patente y grave contradicción. Y, realmente, no le importa. No solo no le importa, sino que, además, no se toma un minuto para preguntarse a sí misma sobre su verdadera identidad, sobre su verdadero yo.

Es difícil definirse a uno mismo, pero podríamos decir que esta sería la respuesta a la pregunta: ¿Quién soy yo? Dar una respuesta verdadera y coherente a esta pregunta es fundamental para llegar a ser una persona humana en su sano juicio. Intenta hacerte a ti mismo esa pregunta: ¿Quién soy? Si te das cuenta de que tienes que cambiar de respuesta dependiendo del ambiente en el que estés, puede que estés sufriendo de identidad patchwork. Pero, en lugar de ir a un psicólogo, deberías ir a un sacerdote. Antes de convertirse en una patología, la identidad patchwork es, simplemente, una forma elegante de llamar al pecado. Piénsalo: mentiras, disimulos, manipulación, compromisos para encajar en cada ambiente... Así que, antes que nada, ve a confesarte. Después, ponte ante el sagrario y pregunta al Señor: ¿Quién eres Tú y quién soy yo? Si quieres cambiar de vida, Él te ayudará a conseguir una identidad auténtica y coherente.

* La metáfora de la colcha patchwork no es perfecta, porque los parches de una colcha, cosidos unos a otros, dan como resultado algo bonito, mientras que la vida de una persona con identidad patchwork es un desastre. Para que la metáfora sirva correctamente, imagínate una colcha fea.