¿Hay algo malo en bailar?

No, bailar no es malo en sí mismo. De hecho, muchas personas diferentes de culturas diversas han bailado ante el mismo Papa... incluído break-dancers. Es muy obvio que la Iglesia Católica no ve el baile como algo pecaminoso sino como una bonita expresión de la cultura y una forma decente de entretenimiento.

Sin embargo, está claro que no todo el baile encaja dentro de esas dos categorías de belleza y decencia. Voy a hablar sobre el baile sucio, obsceno..., el tipo de baile que hacen en los pubs, en las bailes del Instituto e incluso en la Enseñanza Media. ¿Por qué bailamos así? Yo me aventuraría a decir que hay dos razones principales por las que nuestra generación baila de este modo: 1. porque somos extremadamente obedientes, y 2. porque nos sentimos bien. La segunda razón simplemente reafirma la primera, porque además somos muy obedientes en cosas en las que realmente no nos sentimos bien en absoluto, como llevando zapatos con un tacón altísimo y donde tenemos nuestros pies casi sangrando; nos depilamos las cejas hasta que quedan finísimas. Por eso, la razón principal es la obediencia.

Quizás te preguntas a quién obedecemos. Ciertamente, no a nuestros padres. No a nuestros abuelos. No a nuestra religión y probablemente no a nuestras conciencias. Yo creo que hay varias respuestas distintas. Pero empecemos por Fred. Obedecemos a Fred... indirectamente, quizás, pero le obedecemos. Fred es un hombre rico. Vive en California. Se sienta en un gran despacho. ¿Cómo ha llegado a ser rico? Paga a mujeres bonitas que prácticamente van semidesnudas y "bailan" en la TV con hombres guapos. ¿Por qué les paga por hacer eso? ¿Porque quiere mejorar la sociedad, o hacer algo bueno por el mundo? No, les paga por hacer eso porque el sexo vende. El sexo vende y nosotros lo compramos; caemos en ello. Y ese es el plan, porque él quiere que no sólo compremos el baile sino la ropa que llevan puesta, los anillos de sus dedos, y el maquillaje de la cara. Algunos de nosotros compramos los accesorios y casi la mayoría de nosotros copiamos sus movimientos con exactitud; o al menos lo intentamos... Obedecemos a Fred ciegamente.
 
Y después de la obediencia, yo argumentaría que nuestra generación "se sobetea" porque se siente bien. La Iglesia no tiene nada en contra de cosas que nos hacen sentir bien. Comer, por ejemplo, nos sienta bien. Pero además nos alimenta y nutre. Dormir, también conlleva una parte de placer, pero además nos da la energía que necesitamos para continuar. Podrías decir que vamos de vacaciones porque nos gusta pero además nos permite pasar tiempo con nuestra familia y descansar. Entonces, bailamos así porque nos sentimos bien, pero además..., espera... no... no tiene nada más que aportarnos que placer, y un mal sabor de nuestras boca cuando volvemos a casa y nos damos cuenta de que acabamos de ser utilizados (porque así es, si somos realmente valientes para reflexionar sobre lo ocurrido). Ese es el problema con el placer que no lleva a nada, que no tiene una finalidad; si lo buscas, al final te lleva a aprovecharte y usar los cuerpos de otras personas y el tuyo propio.

Por todas estas razones, creo que es bastante acertado decir que "el baile sucio", de hecho, está mal y es intrínsecamente pecaminoso. Ésta es mi propuesta para mi generación: No obedezcas a Fred. No permitas que gane más dinero contigo. No dejes arrastrar tu vida por placeres vacíos. Reconoce tu dignidad y la de aquellos que te rodean. Y, por último, recibe los sacramentos y reza para poder recibir la fuerza para hacerlo.