¿Y qué si mando mensajes todo el tiempo?

Mandar mensajes es un medio de comunicación increíblemente útil. Hay muchos momentos en los que sencillamente es más apropiado mandar mensajes que llamar a alguien, por ejemplo, si el mensaje es una pregunta rápida, o si la persona que necesitas contactar es muy habladora y no tienes tiempo para hablar. Algunos prefieren conversar a través de mensajes en lugar de hacerlo a través del teléfono. Aunque la preferencia del mensaje a una conversación entera parece una pérdida de tiempo (dado que mandar mensajes te lleva más tiempo), es sólo eso: una preferencia, y no hay nada malo en ello.

Sin embargo, todos sabemos lo frustrante que es cuando estás intentando tener una conversación seria con alguien y cada 30 segundos está comprobando su teléfono y manteniendo una conversación con otra persona. O quizá sólo estás por ahí con los amigos pero los dedos de una persona están pegados al teléfono. Incluso si te mira mientras teclea, es obvio que realmente no forma parte de la conversación; él mismo se aisla. En ese sentido, cuando estás constantemente mandando mensajes, realmente no estás allí donde estás: estás con la persona con la que te estás mandando mensajes. Entonces no solamente no estás viviendo en la realidad sino que, honestamente, eres bastante mal educado con los que te rodean.

Después de haber tenido una conversación con la Madre Teresa de Calcuta, la gente solía comentar que estaban impresionados porque sentían que aunque ella apenas les conocía, centraba toda su atención y amor en ellos. Ella tenía miles de cosas en el fondo de su pensamiento pero las ponía a un lado para hablar con una persona, por muy poco importante que pudiese parecer. ¿Haces tú lo mismo o más bien medio ignoras a la gente que te rodea mientras estás mandando mensajes? La Madre Teresa centraba toda su atención en gente que no había conocido antes. ¿Estarías tú dispuesto a actuar del mismo modo con tu propia familia y amigos?

En realidad eso va más allá que el simple hecho de mandar textos. Es algo que tiene que ver con encontrar un equilibrio entre mantener un contacto con alguien o estar pegado a alguien. Tiene que ver con cuestiones como, ¿qué es el amor? ¿Qué es la amistad? ¿Hay conexión entre amar a alguien y contactar constantemente a esa persona? ¿Has pensado alguna vez que quizá contactar constantemente impide el verdadero amor y fomenta algo así como una mezcla entre apego y obsesión?      

Así que piensa si la frecuencia de tus mensajes estorba o no, a una sana relación con la persona con la que te mandas mensajes y con aquellos que te rodean mientras tú mandas mensajes.
   
¿Te dicen tus padres o tus hermanos que sueltes el teléfono? ¿Te pones nervioso si dejas de tener tu teléfono contigo por unos minutos? ¿Alguna vez tus amigos se enojan contigo mientras sales con ellos? Esos son probablemente signos claros de que estás apegado y deberías limitar tu tiempo en el teléfono. Merece la pena.