Cuándo se puede recibir la Eucaristía

Sí, es cierto: en realidad es una pregunta que debes hacerte. A diferencia de lo que pasa en algunas iglesias protestantes, en la Iglesia Católica no todo el mundo puede recibir la Eucaristía, porque creemos que el pan que vemos en el altar es mucho más que un símbolo.

La Eucaristía es el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Jesucristo. No se trata sólo de recordar lo que Él hizo en la Última Cena, se trata de consumirlo verdaderamente. Es por eso que en la Iglesia Católica, la gente tiene que estudiar y aprender sobre la fe, sobre Jesús, sobre la Eucaristía, y comprometerse a vivir de acuerdo con esa fe antes de poder recibir el sacramento. Así pues, para recibir la Eucaristía, en primer lugar, tienes que ser católico. Pero no basta el hecho de ser católico. Cuando un católico rompe su compromiso de vivir con Jesús y pierde la gracia por el pecado grave, no puede comulgar.

Nadie tiene ningún derecho por el que pueda recibir a Cristo. Es un regalo. Imaginemos a un joven que se enamora de una chica y quiere darle un anillo y pedirle que se case con él. Cuando se lo propone, ella le dice: "Quiero el anillo, pero a ti no te amo." Entonces, él le pregunta: "¿Pero quieres amarme? ¿Quieres vivir conmigo? ¿Quieres estar conmigo?" Y ella le mira, sonríe, le dice que no, coge el anillo y se va.

Hacemos algo así cuando recibimos la Eucaristía en pecado grave. Queremos el regalo, pero no el compromiso. A veces ni siquiera queremos el regalo, sino que, simplemente, nos da vergüenza no acercarnos a comulgar como todo el mundo. De manera que, si estás en pecado grave, no es que no seas digno de recibir a Jesús (está claro que ninguno es digno de hacerlo), sino que Él se te está entregando y tú no.

Entonces, ¿hay que ser perfecto para recibirla? No, en absoluto. Incluso si estás en pecado grave, Él quiere que lo recibas, pero no todavía. Primero debes confesarte. Pero ten cuidado, porque a veces las cosas que pueden no parecerte graves, como perder la misa del domingo, por ejemplo, o "ir demasiado lejos" con tu novia o novio, en realidad, son graves. Si algo que has hecho dudas si es grave o no, es mejor que te confieses por si acaso.

Has de asumir la responsabilidad de lo que has hecho y confesarte. Te limpiará la conciencia, te reconciliará con Dios y con la Iglesia, y te dará una nueva oportunidad de empezar. Podrás participar en la misa como la Iglesia pide: inmolándote a ti mismo en el altar con Cristo. Serás capaz de entregarte a Él, que se entregó a sí mismo por ti.